'Declaradme Culpable', de Sidney Lumet

Con 'Declaradme Culpable' vuelve a sus inicios, los cuales casi nunca abandonó: las películas de juicios, ésas que tanto gustan al público, y en las que Lumet ha demostrado saber moverse como pez en el agua, y si no miren su magnífica ópera prima 'Doce Hombres sin Piedad'. Aquí narra una historia basada en hechos reales, concretamente los que protagonizó Jack DiNorscio, un gangster que decidió defenderse a sí mismo en el juicio contra la Mafia más largo de toda la historia de los Estados Unidos.
Para interpretar tal personaje Lumet ha contado con alguien impensable en su filmografía, Vin Diesel, en una de las operaciones más inteligentes que he visto: Diesel decide hacer un papel importante como actor, para que el público le tome en serio, y veamos que lo puede hacer bien. Y así nos va preparando para su primera película como director, 'Hannibal', la cual es una incógnita, porque no se sabe lo que saldrá de ahí.
Decir que Diesel sorprende por su eficacia en el personaje, imprimiéndole el carácter necesario, con las dosis justas de ternura, y como no, de dureza. No es que haga una interpretación im

El resto de actores pues están todos bastante bien, sobre todo Peter Dinklage, quien interpreta a un abogado defensor que le da algunos consejos al protagonista. Sus intervenciones en el juicio son de lo mejor. Ron Silver hace de juez, y lo hace muy convincentemente. También sale la morbosa Annabella Sciorra en una pequeña escena, robándole protagonismo a Diesel, cosa no muy difícil para una estupenda actriz. Sólo Linus Roache parece desentonar un poco en el conjunto, ya que interpreta al fiscal del distrito, digamos el malo de la película, y está un poco histriónico.
Y he ahí lo curioso, que el malo de la película sea alguien que realmente fue el bueno en la vida real, ya que no olvidemos que se está juzgando a un mafioso. Lo que ocurre es que el film, al poner de protagonista a un personaje como el de Diesel y que cae simpático al espectador, inclina la balanza hacia un personaje que tal vez debía de estar retratado de otra forma. Digamos que el enfoque de la película no es el adecuado. No es nada exagerado.

No obstante estamos ante un film bastante entretenido, su mayor acierto, cuyo ritmo nunca decae, aunque sepamos de antemano lo que va a ocurrir en cada momento. No está entre lo mejor de Lumet, tampoco entre lo peor, pero aunque demuestra que sigue narrando estupendamente, no ha querido arriesgarse y ha optado por lo fácil, que con su experiencia no le ha sido difícil tomar ese camino con profesionalidad. Tal vez a su edad no está para ciertos trotes, quién sabe. Pasable.
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